Tendencia: Los "tecnoabuelos"
Cuando leemos o escuchamos de nuevas tendencias, suelen enfocarse en adolescencia y juventud, mujeres solteras de alrededor de 30 y hombres en torno a los 40. Nichos, mercados, estilos de ropa y, cómo no, tecnología que utilizan. Por el contrario, la tercera edad parece no contar en nada que no sean los comerciales de AFP, Isapres e instituciones de caridad. Sin embargo, esto puede ser un síntoma de lo mucho que tardan los medios de comunicación en reflejar los cambios de la sociedad, llegando a obviar la forma en que silenciosamente los “abuelitos clásicos” van poco a poco desapareciendo y dejando paso a los tecnoabuelos para los que – con mayor o menor dificultad – celulares, televisión digital, microondas, cámara digitales y computadores, entre otros gadgets, forman parte de su vida diaria.
El crecer prescindiendo de muchas de las ventajas tecnológicas actuales, se ha traducido en que la capacidad de asombro de nuestros abuelos se encuentre bastante más intacta que la de quienes tenemos entre 15 y 35 años. Como resultado, parecen haber ido aproximándose a distintos dispositivos por 2 vías bastante disímiles: utilidad y curiosidad.
Para algunos, el celular es aceptado porque permite que los hijos los contacten, el microondas es útil para sobrevivir recalentando comida preparada por otra persona y la televisión pagada es fuente de contenidos especiales para su rango etario. Ellos son los que, probablemente, aceptan la tecnología en sus vidas en la medida que les resulte práctico y les simplifique las cosas, es decir, miden con criterios utilitaristas. En la vereda contraria encontramos a los potenciales geeks, cuyo único “pero” es haber nacido antes de la época digital: personas curiosas que están dispuestas aprender sobre cualquier gadget les sea útil o no.
G. (nacida en 1923) comenzó hace 12 años cambiando su viejo televisor a perilla por un 25” con control remoto y nunca más se detuvo. 10 años atrás su nieta mayor le regaló un celular, el que aceptó a regañadientes, para terminar contratando un plan, llenando la agenda de cientos de contactos y cambiando el equipo cada año y medio desde entonces. Actualmente, en su casa se pueden ver teléfonos inalámbricos, televisión digital, microondas, celulares y, en su dormitorio, un computador de doble núcleo conectado a Internet. Su caso no es tan aislado como parece y son varios más los que están descubriendo la computación y las ventajas de la web.
¿Para qué podrían usar un computador nuestros abuelos? Existe un sinfín de tareas que les resultan relevantes como, por ejemplo, revisar saldos de cuenta corriente y hacer transferencias electrónicas; trasladar a formato digital sus escritos, recetas, fotografías; leer el diario; comunicarse vía Skype o servicios similares con teléfonos de todo el mundo; ver películas y programas, etc.
¿Más ejemplos prácticos? Mi propia abuela tiene facebook y su proyecto actual es subir todos sus poemas y cuentos a un blog. Todavía no tiene claro cómo, pero me imagino que en pocas horas más tendré que explicarle el funcionamiento de las bitácoras y, de paso, confirmar lo que intento plantear en estas líneas.
En otra clase de implicancias y, como consecuencia de este fenómeno de los "tecnoabuelos", quienes logren identificar las necesidades e intereses de este grupo y las plasmen en productos específicamente diseñados para ellos, serán los acreedores de un negocio que no cesará su crecimiento en los próximos años, a medida que la población continúe envejeciendo.
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